Soy Jazmín Prieto Benchaoui
Pedagoga, coach experta en inteligencia emocional y mentora en transformación interior y conciencia.
Creadora del método NEUROFEMME
un enfoque de reprogramación mental, emocional y energética centrado en lo femenino.
Autora del libro “Neurofemme: 90 días para sanar tu linaje femenino y tu energía femenina”.

Hubo un día que lo cambió todo...
Llevo más de 8 años estudiando el desarrollo humano. En 2016 comencé mi formación en Educación Infantil y, cuatro años después, me gradué en Pedagogía. Recién salida de la carrera, con 26 años, viví una de las etapas más desafiantes y transformadoras de mi vida profesional: tuve la oportunidad de dirigir dos proyectos en la Delegación de Granada, dentro de una asociación de procesos migratorios. Uno de ellos estaba enfocado en ayudar socialmente, y el otro en el acompañamiento y apoyo social y psicológico a mujeres víctimas de violencia de género.
Durante ese tiempo:
- Impartí talleres de acompañamiento y apoyo a mujeres víctimas de violencia de género.
- Colaboré con psicólogas y profesionales de la salud mental.
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Participé como mediadora intercultural y traductora.
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Colaboré en procesos judiciales, acompañando a mujeres en contextos de alta vulnerabilidad.
En 2024 trabajé como coordinadora de proyectos y gestión de actividades en una asociación de impacto social, desarrollando proyectos propios y en colaboración con otras organizaciones en los ámbitos de educación, sensibilización e innovación social.
En 2025 me formé como coaching experta en inteligencia emocional y Programación Neurolingüística (PNL) y lancé mi primer libro "Neurofemme".
He trabajado como Técnica de igualdad, impartiendo talleres sobre violencia de género, igualdad, sexualidad, menopausia, conexión con el cuerpo y autoestima, acompañando a mujeres en diferentes etapas de su vida.

"Lo tenía todo y aun así me sentía vacía."
Había tenido una relación con un hombre masculino, y aun así no era suficiente.
Había tenido el trabajo que cualquiera podría desear,
y tampoco era suficiente.
Por fuera lo tenía todo, pero por dentro siempre era una sensación de vacío. Siempre necesitaba aprobación externa. Que me validaran. Ser elegida.
Sentía que debía demostrar mi valor, ser siempre la buena, estar disponible para todo, con tal de no ser abandonada.
Y no importaba cuántas veces me prometiera que no quería vivir así: la historia siempre se repetía.
Hubo un día en el que empecé a ir terapia (sin saber muy bien por qué iba). Y poco a poco fui despertando. Desperté tanto, que me aleje de todo.
4 años de mi vida enfocada solo y únicamente en sanar (estar para mí), en escucharme, cuidarme y conectar conmigo misma. Y fue ahí cuando empecé a ser más consciente. Quería entenderlo TODO, saber la razón de cada cosa. Me formé por mi cuenta, estudiando psicología, libros de espiritualidad, energía femenina, metafísica, leyes universales, conciencia, terapia Gestalt y neurociencia. Me obsesioné tanto con sanarme a mí misma y con querer cambiar.
Pero no importaba cuánto trabajara: los patrones inconscientes seguían reapareciendo y la historia se volvía a repetir.
La vida, siendo sabia, que nunca se equivoca. Y no importa todo lo que hagas: la energía no miente, como es arriba es abajo, como es abajo es arriba, no la puedes engañar. Lo que vive en tu inconsciente, tu cuerpo lo habla y tu vida lo refleja.
Hasta que un día (bendito día) sané la relación con mi madre. Y no, no como quizá te lo imaginas. No se trata de solo la relación externa con ella, sino de mi herida materna interna. Una herida profunda que marca tu vida por completo. Y puedo asegurarte algo:
no importa lo lejos que te vayas, esa herida siempre viaja contigo y se refleja en todas las áreas de tu vida: en el trabajo, la salud, el dinero, la autoestima y, sobre todo, en las relaciones.
En todo mi proceso de sanación de la herida materna, me di cuenta de algo muy importante: rechazaba la vida y mi lado femenino. Arrastraba patrones que no entendía hasta que descubrí que llevaba un dolor que no era solo mío, sino de mi abuela, mi madre y mis tías. Todo aquello que ellas no pudieron sanar, yo lo estaba repitiendo.Por eso es tan importante la reprogramación del inconsciente y el trabajo con la memoria emocional, porque es ahí donde queda grabado todo: las experiencias, el dolor y los patrones que luego dirigen nuestra vida.
Me cambió el cuerpo.
Mi pelo.
Mi rostro.
Mi cuerpo se relajó.
Dejé de vivir en supervivencia.
Mi mirada y mis relaciones con los hombres cambiaron.
La ansiedad desapareció.
También la exigencia constante,
la autocrítica,
la perfección,
esa sensación de sentirme abandonada,
de no sentirme valiosa ni elegida por mí,
de tener que demostrar mi valor.
Dejé de ir deprisa.
Dejé de poner parches a mi vida.
Mi sistema nervioso se calmó.
Salí del estado de carencia
y me permití ser yo,
sin miedo,
sin máscaras.
Me acepté tal y como era.
Empecé a sentirme valiosa.
A tener seguridad en lo laboral.
A atraer las relaciones de amistad que siempre había soñado.
Abrí lo que durante tanto tiempo quise.
Y entonces,
todo empezó a alinearse
hasta llegar aquí.
Es más, si estás leyendo esto, sabes muy bien de lo que hablo. Porque no es casualidad que estés aquí. Seguramente, mientras lees estos párrafos, estás pensando: “Dios mío, esto también me pasa a mí.” Y Confío plenamente en las mujeres que se cruzaran en mi camino, porque cuando una mujer está conectada con su propósito y con su energía femenina, lo sabe, lo siente… y lo atrae. Confía en el proceso de la vida, se entrega a la ella y, desde el merecimiento, pone su energía al servicio de su don.
Y no, no estoy aquí por mis títulos. Estoy aquí por mi historia. Por mi verdad.
Hoy puedo decirte que soy una mujer sabia, viviendo una experiencia humana. Una mujer que se transformó, elevó su conciencia, sanó su energía femenina, cambió su lenguaje interno y sus creencias,y lo reflejó de dentro hacia afuera.
No importa cuánto cambie tu entorno: hasta que tu cuerpo no se sienta seguro y confiado, no va a atraer otra cosa. Tu subconsciente dirige tu vida al 95%, y es fundamental comprender cómo funciona la mente, el poder que tiene y el impacto que tiene tu lenguaje interno.
Cuando empecé a elevar mi nivel de conciencia y reprogramar mi subconsciente, empecé a sentirme diferente, a pensar distinto, y a caminar hacia la vida que realmente quiero vivir (la que mi niña interior merece y tú también).
Vivimos en una sociedad donde muchas mujeres viven desde su masculino, solo logran con títulos, mostrando su valor a través del “hacer y hacer”mostrándose siempre buenas para no ser abandonadas, entregándose en relaciones que no les hacen bien, abandonándose a sí mismas y, en el fondo, acaban sintiendo que nunca son suficientes. Rechazando una parte esencial de su naturaleza: su lado cíclico, emocional y sensible, sin saber muy bien qué les pasa. Y al final del día se sienten vacías, agotadas, con ansiedad, dolores en el cuerpo y sin poder dormir, viviendo en piloto automático y en supervivencia. Y no, no es que tengas mala suerte ni que la culpa sea del otro. Es la vida reflejando tus heridas. La vida solo te hace de espejo.
Es más, si quieres profundizar más, en mi libro “Neurofemme”, un viaje interior de 90 días para sanar la energía femenina, explico todo al detalle y cómo sanar tu lado femenino puede cambiar tu vida.
No importa si eres mujer u hombre: la energía femenina no habla de género; habla de energía y equilibrio interno.
Si conectas conmigo y sientes que ha llegado el momento
de un cambio interior de verdad, NEUROFEMME es para ti.

Consigue mi libro Neurofemme.
"Gracias Jazmín, por recordarnos que el cambio comienza en nosotras mismas"
Soraya, testimonio.